La snackificación del packaging: ¿el adiós a los modales en la mesa?

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Estábamos todos sentados y mi viejo, con una mezcla de enojo y sorpresa, rezongaba: ¿cómo es eso que no te traen la comida a la mesa y no te dan cubiertos, ni platos, y encima tenés que ir a tirar los restos al cesto de basura cuando terminás?

Yo tenía unos siete u ocho años la primera vez que fuimos a un McDonald’s. Para mi todo eso no era tan trágico. Era como hacer un viaje a Estados Unidos; una experiencia nueva.

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Esta imagen es de Pumper Nic, la versión argentina del modelo fast food americano que apareció en los 80 y siguió hasta mediados de los 90.”

Esa experiencia tan dramática para mi viejo, yo la vivía con mucha más naturalidad. Años después él iba a McDonald’s feliz de contento. Se había acostumbrado al cambio.

Lo nuevo siempre incomoda un poco a algunos, mientras otros lo reciben sin cuestionamientos hasta que lo nuevo se vuelve común.

En un kiosco del aeropuerto de Nueva York me encontré con una proliferación abrumadora de snacks. Muchísimos diseños que nunca había visto: coloridos, intrigantes; algunos atractivos y otros desconcertantes.

Me preguntaron a coro cuándo iba a parar de sacar fotitos, mi mujer con un revoleo de ojos mientras mi hijo mirando al piso dibujaba un semicírculo con la punta del pie.

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“La estantería del kiosco era un paisaje raro, distinto al que estaba acostumbrado; y eso es lo que me atraía.”

El primer paso para atraer a los consumidores es ser diferente.

Después de haber sacado unas cuantas fotos me propuse analizar los productos, sus diseños y porqué había tanto y todos tan distintos. Lo primero que se podía ver era que no son los clásicos snacks fritos con mala reputación. Como los de la foto de abajo.

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Sino que se trataba en su mayoría son papas horneadas, barritas o bocados pequeños de frutos secos, granos integrales, cereales o fruta deshidratada de alto aporte nutricional.

Algunos se autoproclaman súper-alimentos que pueden reemplazar una comida. ¿Desde cuando uno quiere reemplazar una comida por una barrita de cereal?

Ahí me sentía como mi viejo por primera vez en McDonald’s. Hasta que probé algunos y me gustaron en su mayoría. Y entendí para qué servían.

También hay de los chocolatosos y suculentos, pero con diseños muy distintos a las golosinas que parecen salidas de una película de superhéroes. Como los de la foto de abajo.

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La diferencia son los grandes plenos de color intenso que funcionan como balizas entre la marea de la competencia. Las tipografías son de rasgos simples, sin deformaciones, menos ampulosas, más neutras, menos desaforadas.

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Después de los años hedonistas de productos indulgentes pero poco nutritivos, hay una revalorización de la alimentación saludable. Quizás también por snobismo; aunque si ser snob significa alimentarse mejor, bienvenido sea.

La nueva generación de snacks se basa en dos necesidades fundamentales: tener algo sano/rico para comer entre horas y poder hacerlo en cualquier lado.

La nutrición y la portabilidad se dan la mano.

El término portabilidad viene del mundo informático. Es la propiedad de un programa que le permite funcionar bajo diferentes sistemas.

Y justamente gracias a la tecnología se puede estudiar en un bar o trabajar en el banco de una plaza: se derribaron las paredes de las oficinas y de las bibliotecas donde no se puede hablar.

Los snacks saludables vienen en porciones individuales o envases que permiten guardar para más tarde. Se pueden consumir en cualquier lado y no hace falta cortar la actividad para nutrirte bien: son portables.

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Pero cuando las opciones y las marcas se multiplican a raudales hace falta diferenciarse. El diseño de packaging es la clave para crear distintas propuestas de marca. Se puede ver una paleta de colores ochentosa: algo vintage para los adultos y algo nuevo para los jóvenes.

Lo nuevo es más viejo que lo viejo.

También se ven algunas referencias a estilos vintage de los años cuarenta, jugando con la nostalgia de tiempos que sus consumidores acaso nunca vivieron.

Las barritas de cereal buscan representar alta performance, como un combustible energético eficiente. Otras con una impronta natural con colores cálidos o tipografías manuscritas mientras que otra alardea en el frente del packaging sus cuatro ingredientes naturales y lo que NO contiene para denotar autenticidad.

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Parece que ya no hace falta sentarse a la mesa para comer. Con una barrita, mientras vas caminando, alcanza. Si nadie se va a sentar a comer ¿es el fin de los modales en la mesa?

La era en que vivimos es el fin de los fines y el comienzo de los comienzos.

Hay tantas posibilidades como personas y lo más interesante de todo es poder hacer un poco de todo. Un snack mientras estudiás o trabajás, pero el domingo no olvidarse de ir a comer los ravioles a lo de la abuela.

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